Qué es Qaly

Los Años de Vida Ajustados a la Calidad (A.V.A.C.) o QALY (Quality-adjusted Life Year) son un indicador del estado de la salud, que aúna cantidad y calidad de vida.

QALY se utiliza en las evaluaciones económicas en el entorno de la salud, para valorar el análisis coste-utilidad y la rentabilidad de las intervenciones sanitarias, efectuadas por medio de nuevas tecnologías o nuevos tratamientos aplicados a la clínica.

Al hablar de cantidad y de calidad de vida, estamos hablando del bienestar físico, material, social y emocional de un individuo.

La calidad de vida, concepto presente desde la época aristotélica, experimenta hoy en día un nuevo auge gracias al incremento de la longevidad y a los dilemas éticos, sociales y conceptuales que ello implica.

La era de la longevidad

El concepto de calidad de vida no puede valorarse aislado de las normas culturales y patrones de conducta raciales (antropológicos y sociales), ya que cada sociedad tiene sus diferentes parámetros de calidad de vida.

Tampoco pueden separarse de las expectativas individuales derivadas de la cultura, tradiciones, valores, clase social, información científica y desarrollos tecnológicos existentes.

El concepto de estado de salud y calidad de vida de una población ha sufrido un cambio de paradigma. Ahora, la tasa de mortalidad ya no se considera una medida eficaz para diferenciar el estado de salud de las diferentes poblaciones.

En los últimos años, en los países desarrollados, se ha incrementado la esperanza de vida, con un ritmo de crecimiento de más de dos años por década, lo que supone un incremento paralelo de las enfermedades crónicas y del coste estructural en materia sociosanitaria.

Por ello, el debate de la longevidad debe centrarse más en la calidad de vida que vamos a tener durante esos años, que en la en la cantidad de años de vida.

Darwin decía que en la selección natural “no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adapte al ambiente”.

La Epigenética

Ahora sabemos que nuestros hábitos y conductas pueden activar o desactivar genes y alterar nuestro ADN mediante cambios hormonales en los neurotransmisores.

Así́, se puede concluir que la longevidad no solo depende del genotipo, sino también de la epigenética. Este hecho tiene una gran influencia en el proceso natural conforme a la segunda ley de la termodinámica: la entropía (transformación) de un sistema tiende a incrementarse en el tiempo.

Si buscamos longevidad y calidad de vida, debemos centrarnos en el estudio del genoma humano y en la epigenética. Es, en este contexto, donde debemos enmarcar la búsqueda de los mecanismos moleculares del envejecimiento y del origen de muchas enfermedades.

La edad biológica

Todos los seres humanos tenemos una edad cronológica, que es el tiempo transcurrido desde nuestro nacimiento (expresada por la fecha de nacimiento y el registro civil) y una edad biológica, que corresponde al estado funcional de nuestros órganos, comparados con patrones para una edad estándar.

La edad biológica se expresa a nivel celular y está determinada por patrones genéticos (25%) y por factores exógenos como los hábitos de vida, contaminación y la alimentación (75%) factores sobre los cuales podemos actuar y modificar.

Para determinar la edad biológica podemos estudiar los telómeros y su enzima la telomerasa, implicada en todos los procesos de división celular.

Mediante los test de metilación del ADN y los estudios genómicos podemos actuar de manera predictiva (determinando el riesgo de padecer una enfermedad), preventiva, diagnóstica (confirmar enfermedades en pacientes asintomáticos) y terapéutica, a traves de la farmacogenómica.

Todo ello conforma lo que conceptualmente podemos denominar, por un lado, Medicina Personalizada (predictiva, preventiva, personalizada y participativa) y, por otro, Medicina Regenerativa: criopreservación de tejidos, factores de transcripción de Yamanaka (reprogramar células adultas a su pasado cuasi embrionario y pluripotente), entre otras herramientas a nuestro servicio.

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